jueves, 12 de febrero de 2015

ECOS DE UNA NIÑEZ

       


      Mi mundo eran dos calles de barro triste; 
      una campana,
      un peine de raya firme, un pájaro en una jaula
      un abuelo acobardado, una voz, una sotana,
      una película negra, ¡Arriba España! 
      Acosando.

      Un joven niño amaestrado, con el alma confesada,
      rezando unos padres nuestros para limpiar su mirada,
      confeso de  faldas cortas, braguitas alcanforadas,
      deseos desordenados, amenazas desatadas.
       
      La letra con sangre entra, colegios de palma en alto,
      monjas, curas, boticarios, la puta, el tonto y la pasma,
      clases para los sin clase, poco para los sin tanto,
      academias de costura, taquimecas, piojos, sarna.

      Días que parecían noches, noches con olor a escarcha,
      desvanes de ideas viejas, matanzas, misas, tarantos,
      babis para los colegios, leche en polvo, manga larga,
      canciones para una guerra, caminos llenos de fango.

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